An. R. Acad. Farm. vol 79 nº 2 2013 - page 7

B. Ribas Ozonas
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De Madrid a Yucatán, México (a partir de 2007)
Fui a Quintana Roo, donde realizamos la misión anual, promovida por el
obispo mexicano de Cancún-­‐Chetumal Dr. Pedro Pablo Elizondo, y organizada a pie
de campo por el padre de origen español Higinio Izquierdo, y en Alemania por el
Padre Bennet Tierney de origen irlandés. El objetivo, es ayudar en el ámbito de la
salud a la población maya, difuminada todavía en esta época del siglo XXI en la
selva (Figura 1). Sorprendentemente a pocos kilómetros de la tan conocida y
desarrollada “Riviera Maya” con hoteleros americanos y españoles, entre ellos
catalanes y mallorquines, como es el que esto escribe.
La satisfacción personal se encuentra en la ayuda a una población
desperdigada en la selva, que acude a los pueblos o andurriales en los que nos
instalamos uno o varios días, en el interior de la Península de Yucatán (en el centro
de los Estados de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos), como se observa en
la Figura 1. Se trata de una zona de elevado porcentaje de pobreza y marginación
del Estado mexicano de Quintana Roo. Gran parte de las comunidades no cuentan
con servicios de agua potable, alcantarillado, ni saneamiento. La población de los
municipios visitados, de Tulum, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos es
joven, y en cuanto a la distribución por sexo, no hay diferencia significativa en
porcentaje, entre el número de hombres y mujeres.
Me proporciona un enriquecimiento personal y humano. Se adquiere una
gran motivación por el impacto de las personas que acuden y a las que se puede
ayudar, a sus vidas, sufrimientos, inquietudes y problemas. La predisposición
personal por la propia decisión de estar allí, a pesar del calor y trabajo. El
entusiasmo en ayudar, en ser útil y eficaz a los enfermos, no disminuye durante la
estancia, porque la “acción” es provechosa y beneficiosa. Un trabajo de “ayuda” es
implicarse con los ciudadanos, cargar en parte con sus penas y sufrimientos,
acumular experiencia, y si es posible curar. Es gratificante por el agradecimiento
de las personas. Cuentan con nuestra vuelta, pues decían: ¿Doctor cuando van a
volver ustedes?
Hemos ejercido nuestra Misión Médica en los pueblecitos de Kantunilkin,
Chanchen, Chunhuhub, Tihosuco, Sacalaca, Limones, Señor, Dzulá y en la isla de
Cozumel. Visitamos chozas y casas en el pueblo donde algunos familiares estaban
impedidos; o andurriales de varios cientos de personas, con cierto índice de
malformaciones por endogamia. La Misión médico-­‐humanitaria anual se desarrolla
entre los días 15 de febrero a 5 de marzo. El centro de la misión suele ser Felipe
Carrillo Puerto, cercano al Área de Belice y Guatemala, y como somos ambulantes,
suele variar cada año.
Las comunidades indígenas visitadas suelen ser las mi
s
mas, con pocas
variaciones cada año, para conocer y ayudar en la evolución patológica de los
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